jueves, 26 de diciembre de 2013

Ya no estoy en crisis

   He decidido que ya no estoy en crisis, me la he estado creyendo demasiado tiempo. Hasta que me he parado a reflexsionar y me he dicho "Vamos a ver ¿en que te afecta a ti la crisis? Y he llegado a la conclusión de que en nada. Sigo siendo igual de feliz que antes, los problemas son parecidos a los de antes de que me creyera la crisis. Disfruto de cosas que la crisis no se puede llevar: El mar, el sol, los paisajes, los amigos, la familia, la compañía de un marido maravilloso y un largo etc... ¡Y todo gratis! No os creais la crisis, es algo que nos están vendiendo para dejarnos sin nada, pero tened por seguro que luego nos darán una limosna para que veamos que no son tan malos. Nos premiarán con un estupendo sueldo de 400€, y a nosotros los pensionistas nos dejarán congeladitos.
   Pero no quiero ir por ahí. Si hay algo que no nos pueden quitar es la ilusión y las ganas de hacer cosas. Sigo apelando a mi pasado, para recordar cuando vivíamos en precariedad permanente, "monetaria, que no emocional". Había infinidad de oficios que la gente desempeñaba sin necesidad de que los contratara nadie: Había costureras, bordadoras, había quien tenía una tricotosa y hacía prendas por encargo, también se tricotaba a mano. Los hombres trabajaban el campo, había herreros, ebanistas, se trabajaba el mimbre y el esparto. En todos los pueblos había ganado, y la gente utilizaba la lana de las ovejas. Todo esto que se ha perdido, ahora se puede retomar. Os puedo asegurar que éramos muy felices. No teníamos playstation, pero teníamos calles enteras sin coches para jugar. No teníamos televisores, pero nuestras veladas eran muy enriquecedoras, cada uno contaba lo que había vivido durante el día. Nuestros padres contaban hitorias que ellos habían vivido con sus padres y de esta manera sabíamos como eran nuestros abuelos sin haberlos conocido. Tambien contaban la historia de nuestro país tal como ellos la habían vivido. Todo esto era gratis, solo gastabamos la luz de la lampara que iluminaba la estancia donde nos encontrabamos.
   El verano era delicioso, por la noche nos reuníamos con los vecinos en la calle y tomabamos el fresco, cada uno contaba su historia personal. Los fines de semana íbamos a bañarnos al río o a veces a comer una rica paella, que junto al río hacian nuestras madres.
    Debemos dejar la crisis en manos de la gente que la ha creado, para que la disfruten ellos. Nosotros a lo nuestro ¡vamos! pongámonos en marcha y creemos la microeconomía que está necesitando nuestro entorno. Necesitamos productos creados por nosotros, a precios que todos podamos pagar. Ayudemos a nuestros hijos a montarla, que nosotros sabemos. Si hace falta dinero, creemos un banco solidario. ¡Se pueden hacer tantas cosas! En lugar de estar lamentándonos todo el día.
   No echemos de menos lo que no tenemos y disfrutemos más de las cosas que ni siquiera nos damos cuenta de que están ahí. Abramos los ojos y el corazón, para aprender a ver lo que no percibimos, hay cantidad de momentos y de mundos que nos rodean que no podemos ver porque estamos cegados por eso que llamamos economía.   

martes, 10 de diciembre de 2013

Mujeres poco interesantes

      Soy una de esas mujeres poco interesantes que existen. De las que tenían que casarse para ser algo en la vida, "un potencial de ser desperdiciado, vaya".
      Pues bien, así lo hice, me casé, y empecé a desarrollar infinidad de profesiones y de sabiduría innata que todas las mujeres tenemos.
      Empecé siendo asistenta, cocinera y amante. Era apasionante mi mundo. Cuando entraba en mi laboratorio particular, "la cocina", empezaba a despertarse mi imaginación y creaba platos exquisitos.
      El ser interesante alababa y disfrutaba de esas exquiciteces. Lo mismo elaboraba un pastel o una sopa deliciosa, un arroz o unas lentejas y ni os cuento como me salían las croquetas. Ahora el ser interesante y yo somos vegetarianos. Pues bueno, otra vez me lo he pasado muy bien creando nuevos platos deliciosos, eso sí, sin carne ni pescado, pero utilizando mucho las especias, un mundo que da mucho de sí.
      Luego fui madre, la mejor de todas las profesiones, esto es como desarrollar un máster sin haberlo estudiado. Sentí una felicidad inmensa y despertó en mí una ternura especial, que nunca antes había sentido, aunque al principio fue duro. El bebé se despertaba por las noches y había que darle de comer. Además tenía que estar alerta para no molestar demasiado al ser interesante, que por la mañana temprano tenía que ir a trabajar.
      Dentro de esta profesión desarrollé muchas otras, por ejemplo, la de enfermera. Un bebé se pone malito a menudo, hay que vigilarle la fiebre, darle las medicinas y cuando ya ha crecido, curarle las heridas que se hace al caerse o jugando. Además, abrazarlo y darle muchos besos, que eso también cura. Luego desarrollé la de psicóloga. Tenia que saber en cada momento qué hacer o qué decir, para que el nuevo ser que había venido a mí en esta vida, pudiera desarrollarse feliz y con los menos traumas posibles. Más tarde, me hice profesora. Primero le enseñé lenguaje. Le corregía su forma de hablar, le ayudaba a conjugar los verbos y a componer frases. Cuando empezó a ir a la escuela ,le corregía las faltas de ortografia y hasta tuve que hacerme poeta, porque con 9 años vino un día a casa y me dijo que en el cole le había dicho la profe que tenía que escribir una poesía. Pues nada, nos pusimos a ello, hablando, hablando, surgió la idea por parte de ella y yo puse la rima (los padres teniamos que colaborar) .También tocamos las matemáticas, le enseñé a sumar, restar, multiplicar y dividir. Esas dichosas tablas de multiplicar que repasamos un montón de veces. Profesora de repaso, todos los dias me sentaba con ella a repasar las tareas que traía.
      En la pubertad, tuve que recurrir otra vez a mi faceta de psicóloga, para remediar sus angustias, que no eran pocas. Entonces la vida me regaló una nueva hija, esta vez por medio de la adopción. Tenía 8 años y todos los problemas psicológicos que puede tener un ser humano, o por lo menos así lo viví yo. Tuve que lidiar con ello y ahí sí que me hice super psicóloga.
     Hoy estoy muy orgullosa de mis dos hijas, la mayor estudió una carrera unversitaria con unas notas brillantes, y la pequeña porque es también extraordinaria y aunque no quiso estuduar dedica su tiempo a trabajar y hacer lo que a ella le gusta.
      Con el ser interesante también he desarrollado infinidad de profesiones. Él era ejecutivo y a veces venía y me decia, "mañana tenemos una cena". Ya estaba yo comprándome el modelito para la ocasión y al lucirlo hacía de modelo. En la cena aplicaba la diplomacia, que consistia en hacer o decir cosas oportunas y utilizar otras veces el silencio, porque algunos comentarios me parecían de una simpleza extrordinaria. De esta manera, dejaba en buen lugar al ser interesante. Vamos, esto es lo que mal dicho se llama, la mujer florero. A mí me gusta llamarla mujer lista, inteligente y sensata. Porque si en ese momento dices lo que piensas de las estupideces que se comentan en esos eventos, al día siguiente estabamos todos pidiendo ayudas a los servicios sociales. Porque vamos a ver, qué nos importa a nosotras que el jefe del ser interesante cace un jabalí que pese 100 kilos (por decir algo, de lo que se habla en esos circulos), que a lo mejor no era ni un jabalí, bien podria ser un conejo grande y alguien le dijo que parecía un jabalí. O que fue a pescar y pescó un atún que pesaba 10 kilos, cuando igual era una sardina grande y alguien, dándole cova, le dijo que parecía un atún. Pues a lo que íbamos, en esto consiste la diplomacia, en reirle las gracias a quien convenga. ¿Es o no, lo de listas inteligentes y sensatas?
        Luego el ser interesante y yo decidimos montar un negocio. Entonces tuve que dejar la profesión de asistenta, para desarrollar la de secretaria. El ser interesante me sugirió que hiciera un curso de informática para saber manejar el ordenador, pero menuda soy yo para perder el tiempo en esas cosas que me parecían superfluas y más teniendo la solución en casa. Le dije "mira, déjate de historias y dime qué hay que hacer, saqué mi bloc de apuntes y anoté paso a paso todo lo que él a regañadientes me iba diciendo y, a los pocos días, estábamos funcionando a las mil maravillas. Eso sí, el idioma informático en ese momento no era lo mío. Yo solo funcionaba diciendo las cosas a mi manera. Por ejemplo; cuando aprieto esta tecla me sale esto en la pantalla, cuando aprieto esta otra, guarda todos los apuntes que he hecho. Luego con el tiempo y oyendo hablar al ser interesante de contabilidad e informática, aprendí bastante.
        En la actualidad estoy retirada de la vida laboral, ahora me dedico a hacer cosas que me gustan y que siguen llenando mi vida de paz y felicidad. Hago meditación, me intersa mucho la astrología y guiada por el libro UN CURSO DE MILAGROS, voy encontrando ese ser interior que todos llevamos dentro, que es maravilloso y que tanto nos cuesta reconocer y aceptar.
        Desde hace unos años empecé a intersarme por la pintura y, en la actualidad, pinto cuadros que ya empiezan a ser de mi agrado ,porque al principio todo lo que hacía me parecían mamarrachos.
Tambien tengo que decir que esto es gracias a la profesora que tengo, que además de ser un ser interesante, tiene que ser también un ser poco interesante. Esa es la historia que han heredado nuestras hijas, tienen que desempeñar las dos facetas a la vez, porque aunque los hombres "ayudan" mucho en la actualidad en las tareas del hogar, esa responsabilidad sigue recayendo sobre las mujeres, y la sociedad sigue premiando más a esos seres que les parecen más interesantes, con mejores sueldos y más consideración en el puesto de trabajo .Esta sociedad mundial regida por seres interesantes, creo que tiene miedo de nuestro potencial. Les asusta pensar hasta donde seríamos capaces de llegar si dejaran las decisiones en nuestras manos. Porque no perdais de vista vuestro potencial, queridas amigas, nosotras somos capaces de encontrar para la misma situación varias soluciones, somos capaces de hacer varios trabajos a la vez, sin despistarnos lo más mínimo de lo que tenenmos entre manos. ¿Somos o no somos maravillosas? Además de necesarias, porque sin nosotras, la vida de los seres interesantes seria un desastre,o una amalgama de historias vacias de contenido.
      ¡Animo chicas!, somos lo mejor que ha hecho la naturaleza. ¡Ah! y si tienes un hijo varón
enséñale a desarrollar su parte sensible, ésa que todos los seres humanos llevamos dentro. Le harás un favor a él y a todas las mujeres que siendo como son muy interesantes, la sociedad aún no ha aprendido a verlas, porque en ese sentido los hombres están ciegos.
     La vida me sigue premiando. Tengo 4 nietos a los que adoro y cuido, pero ahora con serenidad, porque ya no tengo que educar, que de eso se encargan sus padres.